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Bienvenido a Abaco Azteca -- SU AMIGO --( ¡¡¡PRINCIPAL--- OSCAR GARCÍA MACIEL!!!). SITIO DEDICADO A LAS MATEMÁTICAS PARA TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO,Y LOS NO TAN NIÑOS.
DE PARTE DE SU AMIGO Y SERVIDOR: PROF. OSCAR GARCÍA MACIEL.
LA COLABORACIÓN ENTRE PADRES DE FAMILIA Y MAESTROS ES FUNDAMENTAL PARA LOGRAR BUENOS RESULTADOS EN LOS ESTUDIANTES.
(LOS SALUDO DESDE MÉXICO LA CAPITAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA).
La ciencia como una luz en la oscuridad Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil... y sin embargo es lo más preciado que tenemos.
ALBERT EINSTEIN (1879-1955) No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan, sino medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero también que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano, porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus campos. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz. Federico García Lorca. QUERIDO MAESTRO, QUERIDO PROFESOR:
"Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.”
Madre Teresa De Calcuta
¿QUÉ ES UNA ESCUELA DE CALIDAD?
JURAMENTO YAQUI ahí te quedarás para la defensa de tu nación, Con estas palabras, los capitanes yaquis dan autoridad a los nuevos oficiales, quienes agachan sus cabezas y responden: ehui (Si) LOS PROFESORES DEL MUNDO ESTEMOS UNIDOS COMO UN SOLO CUERPO
¡¡¡¡ levantarme del suelo,justo en mi último aliento.Cuando levanto mi cuerpo,apenas puedo sostenerlo.
Yo quiebro,el cielo,con un grito que raja cielo y tierra.Tras el silencio,soy yo el que quiebro,arrodillado y sin fuerzas,mientras intento,recuperar el aliento.Todo,para levantarme de nuevo !!!.
La enseñanza destruida
Falso debate. Lo que el primer ministerio de Sansegundo nos ofrece con su LOE -envuelto en el oropel de un falso debate- es la decepción de los profesionales. No es otra cosa que un regreso a la plenitud de la LOGSE, una insistencia dogmática en los principios ideológicos mucho más de ingeniería social de la señorita Pepis que de verdadera pedagogía. Un formato con el que destruyeron la enseñanza para sustituirla por la factoría de irresponsabilidad que es hoy el sistema educativo. La intención confesada por Sansegundo es, en efecto, la de combatir el fracaso escolar. Pero lo que no dice es que ese fracaso nace de las concepciones que ahora vuelven a presentársenos como bálsamo corrector del abismo: el mantenimiento de la comprensividad -a la que ahora se llama «educación común»-, o todos juntos por el camino único sin posibilidad de elegir, que es el origen del desastre y con lo que pretendían acabar los itinerarios de la tímida LOCE. Y la atención a la diversidad -el paliativo-, que supone más refuerzos, más apoyos, más diversificación: un itinerario blando, real pero encubierto. Y todo para no reconocer que se trata, en verdad, de una separación por niveles y actitud, lo que en la jerga integrista de los logsócratas se llama con escándalo fariseo la segregación, como si se tratara de volver a la Sudáfrica de los boers y el apartheid. La consecuencia no es sino la continuidad del que quizás sea el eje más funesto de la pedagogía LOGSE: la irreductible negativa a atribuirle al alumno alguna responsabilidad sobre su propia vida, para desplazar el núcleo de las exigencias a los profesores y a los medios puestos al servicio de la educación. Lo curioso, otra más de las paradojas que producen los teóricos de la nada que todo lo ignoran sobre la realidad de las aulas, es que presentando estos principios como aquellos que han desplazado el protagonismo de la enseñanza hacia el alumno, consiguen el efecto contrario: que el alumno se haya convertido en un sujeto pasivo, sin obligación de aportar algo a una causa que se supone compartida, y al que el sistema debe servir -tirando de él desde la culpabilización de quien no sea capaz de removerlo, de motivarlo- como a una especie de señorito tiranuelo con prebendas y sin deberes. Sin duda, el mejor método para que se estrelle. Ayer mismo me decía un chico de 17 años -los pedagogos, psicólogos y exculpadores profesionales le llaman «niño», aunque antes a esas edades ya estábamos en la universidad y vivíamos solos- que por qué se iba a quedar él sin título si a pesar de no haber hecho absolutamente nada durante dos años, había aparecido de vez en cuando por allí. Lo estupefaciente es que, al parecer, el Ministerio de Educación de los Pueblos y Naciones del Estado español piensa lo mismo: por eso, de nuevo, y como corolario final de este regreso a la LOGSE, la limitación de las repeticiones, las promociones automáticas que nunca se habían ido, y la eliminación de los suspensos, las reválidas y cualquier forma de obstáculo que pueda suponer selección, no por la cuna, sino por el valor y el esfuerzo. ¿Qué hay, entonces, detrás de este empeño en no reconocer una filosofía educativa tan equivocada, que consigue justo lo contrario de lo que dice perseguir? Pues un par de asuntos, uno ideológico, y otro, digamos, ideológico-ganancial. Por un lado, el determinismo de origen marxista, el que sustituyó a la voluntad de Dios, Providencia o Fortuna, para establecer que el hombre estaba predestinado por las relaciones de producción, y que hoy, caído el muro, va tomando otras caras -la bioquímica, la genética, la psicológica-, todas destinadas a eliminar la idea de que somos los causantes principales del relato de nuestras vidas. Y, en fin, por ello igualmente todas expresión de una desconfianza radical en la libertad: en la de elegir, en la de crecer en el riesgo de asumir las propias elecciones, en el compromiso con ellas, que es en lo que debería consistir la educación. Por eso el todos juntos, los centros cerrados, la ausencia de itinerarios, la demonización del esfuerzo y el mérito porque distinguen, porque, en efecto, diferencian, porque abren la posibilidad de una real promoción social que hoy está más lejos que nunca. Lo que impide la igualdad es la ausencia de una formación que permita competir con los masteres del universo que los hijos de los banqueros y los ministros obtienen en Harvard. Y en segundo lugar, una cuestión mucho más tangible, funcionarial y espesa. Si se reconociera que el error está en los planteamientos, y no en sus ejecutantes-víctimas, toda la corte de esa reina desnuda que es la psicopedagogía imperante se quedaría sin justificación. Y su existencia misma, sus privilegios y canonjías se revelarían tan falsos como el humo del Retablo de las Maravillas que venden. Son clientelas por las que el Gobierno tiene que insistir en el desastre, abundando en el gasto para desviar la mirada. Y sin embargo, la única condición imprescindible para que haya enseñanza es que alguien transmita lo que conoce y ama a otro alguien dispuesto a participar de esa emoción del arte y de la inteligencia que llamamos cultura. Aunque eso era antes, en un tiempo ya mítico. Javier Orrico es catedrático de Literatura de Enseñanza Secundaria y autor de «La enseñanza destruida» (ed. Huerga y Fierro).
"La escuela de la ignorancia" y la manipulación de la ciudadanía
El flagrante analfabetismo propiciado por el fracaso del sistema educativo ha disparado la alarma social, sobre todo, entre los profesores, desesperados ante la incapacidad manifiesta de muchos de sus alumnos para entender y comprender. Quizás no sea algo fortuito. Este impasse del sistema educativo cada vez recibe más denuncia por su fracaso pedagógico. De hecho, el catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca, Mariano Fernández Enguita, habla de un nuevo género literario, el "cuaderno de quejas", que viene a denominar a la cada vez más amplia literatura que genera el desencanto educativo. En el origen de ello está Jean Claude Michéa y el texto que ha dado pie a una de las teorías conspirativas más sondeadas en la red: La escuela de la ignorancia y sus condiciones modernas (Acuarela Editorial), traducido en España en 2002. Michéa es claro: en el fracaso mismo de la enseñanza se esconde un intento de, rompiendo con los valores cívicos, enaltecer los valores creados por el capitalismo (el triunfo, el dinero, el egoísmo). Al margen de que las teorías de Michéa acerca del "capitalismo suicida" se hayan, forzosamente, de releer dada la crisis económica mundial, es indudable que la escalada de ignorancia obligue a oírle de nuevo, dado que, según el filósofo francés, forma parte de una estrategia que conduce al "entontecimiento global". Y a ello vamos. Lo ha constatado el novelista Eduardo Mendoza: "Hay un proyecto, quizá inconsciente, de manufacturar ciudadanos que no sean malos, pero sí tontos". Es obvio, en cualquier caso, que el balance de una galopante destrucción de la calidad de la educación no es un espejismo. Daniel Pennac y su Mal de escuela (Mondadori) es, acaso, el texto que en los últimos años mayor énfasis ha puesto en ello. El novelista francés reconstruye en su libro su vivencia como alumno, un mal alumno (un zoquete, o cancer, en su propia definición), enriquecida por la experiencia de largos años de profesor y la calidad narrativa del magnífico escritor que ahora es. Prudencia pedagógica Basta una frase de Pennac para resumirlos hacia donde vamos: "La prudencia pedagógica debería representarnos al zoquete como al alumno más normal: el que justifica plenamente la función de profesor puesto que debemos enseñárselo todo, comenzando por la necesidad misma de aprender". Pero no es único. En el contexto español, hay que citar a José Sánchez Tortosa con El profesor en la trinchera. La tiranía de los alumnos, la frustración de los profesores y la guerra en las aulas (La Esfera de los Libros) y José Penalva Buitrago con Cartas de un maestro (Biblioteca Nueva), que han dejado bien claro que no es un problema de percepción casual. Los últimos títulos son inevitables. La gran estafa. El secuestro del sentido común en la educación (Unisón), de Alicia Delibes Liniers; El Progresa adecuadamente (Tentadero), de Xavier Pericay, y el Panfleto antipedagógico (Leqtor), de Ricardo Moreno Castillo. Este "panfleto" está escrito, por ejemplo, contra "una reforma educativa que, en un tiempo récord, ha conseguido que la cultura de los alumnos baje hasta niveles alarmantes, que la mala educación en la vida cotidiana de los centros suba hasta cotas vergonzosas, y que los profesores estén más hartos, deprimidos y desesperados que nunca". Pericay opina igual, aunque se fija, sobre todo, en las enseñanzas primaria y secundaria, extiende hacia adelante las características fundamentales del proceso, alcanzando a la universidad, "que empieza a semejar ya un parvulario [...] La enseñanza actual, así la inferior como la superior, no posee otro objetivo que el de entretener a los usuarios de las aulas". "Escuela de capitalismo total" Entretener. Quizás ahí no esté la totalidad de la explicación, pero sí parte de ella. Y es esa ociosidad de la enseñanza la que conecta, de nuevo, con Michéa y su concepto de "Escuela de capitalismo total". Lo explica él mismo: "Sólo desde aquí es posible comprender hasta qué punto los progresos de la ignorancia -esto es, el declive de la inteligencia crítica y del sentido de la lengua-, lejos de ser efecto de una disfunción lamentable de nuestra sociedad, se han convertido, por el contrario, en una condición necesaria para su propia expansión. Una hipótesis que va más allá de una astuta teoría conspirativa". En cualquier caso, las deducciones de Michéa -de un obvio calado antisistema o anticapitalista, leídos en su contexto político- han fructificado como contenido de la conspiranoia, sobre todo a partir de lo que podríamos denominar el Club Fairmont, dado sus notables paralelismos con el Club Bildelberg. Michéa relata en su libro una reunión en septiembre de 1995 bajo la égida de la Fundación Gorbachov que reunió a "quienientos políticos, líderes económicos y científicos de primer orden", es decir, la élite mundial, en el Hotel Fairmont de San Francisco. A partir de una evidencia -"en el próximo siglo dos décimas partes de la población activa serían suficientes para mantener la actividad de la economía mundial"-, la reunión buscaba una respuesta: qué hacer con "la humanidad sobrante". Fin del análisis crítico La respuesta fue el adocenamiento paulatino y metódico de la población, gracias a un concepto creado por el propio sistema: el titytainment. Es decir, una mezcla de entretenimiento, satisfacción instantánea y espectáculo, que busca acabar con la capacidad de análisis crítico de la ciudadanía inoculado a partir de la destrucción del aparato educativo o, visto desde su reverso, promover una "escuela de ignorancia". Con razón o sin ella, cierto o no, la cuestión es que Michéa ha impuesto en la red su visión del fracaso educativo como control de la población. Así que hoy en la red, los amantes de la conspiración lo tienen claro: expían al diablo asegurando que esta agonía y muerte de la escuela (palabra extinta, para ser coherentes con este fracaso de la educación) que en las últimas dos décadas presenciamos entre incrédulos e impávidos responde a una campaña orquestada desde las tripas del Estado -el poder económico, ese oscuro objeto del deseo- para hacer de los futuros ciudadanos títeres tan fácil de manipular como convertir en consumidores compulsivos. España, por debajo de Europa Lo que sí es cierto, con Michéa o sin él, es que el resultado final de esta escolarización banal y descuartizada, maltratada por unos y por otros, está construyendo un trofeo al pesimismo, una raza de nuevos analfabetos -que sepan lo justo y protesten lo mínimo- criados con fruición por las consejerías de Educación de turno. Pero así, con los datos en la mano del informe Pisa, difícilmente vamos a poder competir en Europa. España se sitúa por debajo de la media europea en compresión lectora, en alumnos que terminan la educación secundaria y los que terminan bachillerato o formación profesional de grado medio. De la LOGSE -según Moreno Castillo el origen de la "escuela de ignorancia" en España- a la LOE se ha acabado por eliminar el esfuerzo y el estudio, se le ha retirado la autoridad al profesorado, se ha implantado una suerte de recurso a lo fácil entre los alumnos, admitiendo hasta cuatro asignaturas suspendidas para pasar de curso. Pero informes al margen, basta con preguntarles a los padres: su grado de insatisfacción con los colegios es cada vez mayor. El Maestro
Con el alma en una nube y el cuerpo como un lamento viene el problema del pueblo viene el maestro el cura cree que es ateo y el alcalde comunista y el cabo jefe de puesto piensa que es un anarquista le deben 36 meses del cacareado (aumento) y el piensa que no es tan malo enseñar (toreando )un sueldo en el casino del pueblo nunca le dieron asiento por no andar politiqueando ni ser portavoz del cuento las buenas gente del pueblo han escrito al menisterio y dicen que no esta claro como piensa este maestro dicen que lee con los niños lo que escribio un tal Machado que anduvo por estos vagos antes de ser exilado les habla de lo inombrable y de otras cosa peores les lee libros de versos y no les pone orejones al explicar cualquier guerra siempre se muestra remiso por explicar claramente quien vencio y fue vencido nunca fue amigo de fiestas ni asiste a las reuniones de las damas postulantes esposas de los patrones por estas y otras razones al fin triunfo el buen criterio y al terminar el invierno le relevaron del puesto y ahora las buenas gentes tienen tranquilo el sueño porque han librado a sus hijos del peligro de un maestro con el alma en una nube y el cuerpo como un lamento se marcha,se marcha el padre del pueblo se marcha el maestro. |
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