El abismo negro ( PARTE II) - 21 de Junio 2009 - Blog - Abaco Azteca
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El abismo negro ( PARTE II)

 

El abismo negro[LT1] 

Walt Dysney Producciones


......

apabullante, lo mejor será obrar un optimismo, Vamos, Alex, ayúdame a buscar el muelle de atraque.

La "Palomino" giro desplazandose hacia una gran forma cónica, cerca de la torre de mando. Al pasar, vislumbraron un gran ventanal colocado en la parte superior de la "Cygnus"

- ¡Hay gente! -gritó, Kate-. Hay gente en la ·Cygnus. Holland se volvió, y creyó adivinar ciertas formas moviéndose lentamente en el área señalada, Muy pronto el ventanal salió de la zona visible cuando la "Palomino" se aproximo a la plataforma de anclaje.

-No estoy seguro de que fueran personas -dijo Holland, no queriendo aumentar las esperanzas de Kate por encontrar a su padre, evitándole un posible desengaño--. De todos modos, no tardaremos en averiguarlo .

Pizer mantenía puesta toda su atención en la maniobra. A un lado y otro de la plataforma los andenes extensibles, a modo de cordón umbilical, se tendían listos a unirse con la "Palomino», tan pronto terminara la operación de anclaje.

Vincent se deslizó desde el lugar que ocupaba para situarse frente al brazo de conexión, con los láser preparados para lo que pudiera ocurrir.

Cuando las luces verdes se encendieron en el cuadro de control de la «Palomino»

indicando que el acople había concluido, Y que la gravedad artificial en el interior del cordón umbilical estaba establecida, Holland se incorporó de su asiento lanzando un profundo suspiro.

-Aquí estamos,.. Y que venga lo que venga.

-Gravedad, oxígeno y presión en el tubo de conexión, correctos -dijo Pizer tras leer el tablero indicador.

-Escuchadme bien -dijo Holland-, quiero que todos lleven su pistola al alcance de la mano. Tú también, Booth, si es que sabes manejar una.

--Por lo menos sé cual de los lados es el que dispara -respondió Booth un tanto nervioso.

La puerta de comunicación se deslizó a un lado silenciosamente. Frente a ellos apareció Vincent para recibirles. -Adelante, señores, el camino esta libre.

Avanzaron a lo largo del pasillo de enlace. Frente a ellos se abrió una puerta, dejando ver una amplia sala brillantemente iluminada, aunque con evidentes señales de no haber sido utilizada durante mucho tiempo. Absolutamente nadie salió a recibirles.

El grupo permaneció expectante durante algunos segundos. Al fin, Holland gritó:

-¡Eh! Soy Dan Holland, comandante de la nave espacial "Palomino". ¿Hay alguien aquí?

Nadie apareció, ni obtuvieron respuesta alguna.

-No acaba de gustarme todo esto -comento Holland-. Charly, tú quédate a bordo de la "Palomino". Utilizaremos el canal C para comunicarnos.

Pizer empezó a discutir, aunque Dan cortó de inmediato toda protesta.

-Es una orden, Charly. Ahora mismo puedes hacer más falta ahí dentro que viniendo en el grupo. Si ocurriera algo, todos dependeremos de ti.

-Está bien -dijo al fin Pizer, de mala gana-. No dejéis de informarme de lo que ocurra.

Se adentraron en la sala y, apenas avanzados unos pasos, la puerta se cerró silenciosamente a sus espaldas. Vincent se situó en cabeza del grupo, dispuesto a defender a sus compañeros humanos de lo que pudiera ocurrir.

-Es curioso -comentó Durant-. Tengo la sensación de que miles de ojos nos observan y, sin embargo...

Unas diminutas compuertas se abrieron en las paredes y en el techo, y las pistolas de Holland, así como las del resto del grupo, se vaporizaron limpiamente, mientras que Vincent era lanzado violentamente hacia atrás, con sus láser inutilizados.

-¡Vincent! -gritó Kate, corriendo en su ayuda.

-Estoy bien, doctora Mac Crae -dijo el robot incorporándose con cierto trabajo-. La forma como nos arrebataron las armas, sin dañarnos, indican que hay por lo menos un robot de clase superior o una mente humana funcionando a bordo de la "Cygnus"

La puerta del fondo opuesta a la que habían entrado se abrió, dejando ver un corredor que se extendía a lo largo de casi un kilómetro . Ninguno de los visitantes trató de simular la impresión que les hizo.

--¿Pasamos? -preguntó Booth, inquieto.

-¿Qué otra cosa podemos hacer? De momento no van a hacernos ningún daño... Si hubieran querido deshacerse de nosotros podrían haberlo hecho hace un instante, en lugar de limitarse a desarmarnos.

Una segunda puerta más pequeña, SE desplazó a un lado a su derecha, dejando ver un vehículo de transporte interior.

-Por lo menos no tendremos que caminar -dijo Mac Crae encaminandose hacia el aerocoche -. Sea quien sea el que maneja la "Cygnus", nos está diciendo adónde tenemos que ir.

Se instalaron en el vehículo, que inmediatamente se puso en marcha silenciosamente, deslizándose a lo largo del pasaje cilíndrico.

Las paredes eran casi en su mayoría transparentes, dándoles una espectacular perspectiva del espacio exterior, con el terrorífico remolino girando a un lado.

Cuando alcanzaban el final del tubo, el coche disminuyó Za velocidad para detenerse poco después frente a la Unica salida del conducto.

Bajaron del coche mirando a su alrededor. Tras ellos quedaba el largo conducto que acababan de atravesar, encontrándose en un corto pasillo que conducía a una única puerta.

--Vamos para allá -dijo Kate iniciando la marcha-. No hay otro sitio adonde dirigirse. A pesar de lo inmenso que es esto, no podemos perdernos.

Holland se apresuró a alcanzarla, esperando a los demás. Miraba fijamente hacia arriba, a una cabina situada en lo alto en la base de la torre de mando adonde habían

-Ya sé que no debería alentar esperanzas, pero me es muy difícil no hacerlo -dijo Kate.

-Lo comprendo, Kate... Todos estamos

contigo.

-¿Crees que mi padre...?

-No hables de ello ahora. Estamos a un paso de conocer la verdad. ¡Animo, Kate!

En el lugar donde se encontraban había un grueso cilindro que se elevaba hacia el techo, con una puerta en su base y una luz verde encendida.

-No hay duda de adónde conduce esto -comentó Durant-. Creo que por fin vamos a conocer a nuestros anfitriones.

La puerta del ascensor se cerró tras ellos silenciosamente.

* *

El ascensor se detuvo poco después y la puerta se abrió, permitiendo al grupo contemplar la sala de la torre de mando.

La cabina de control de la ·Palomino· era una insignificancia comparada con ésta. La inmensa sala circular mantenía alineados a su alrededor infinidad de paneles electrónicos que parpadeaban ininterrumpidamente, en una altura de dos pisos. Sobre sus cabezas, la bóveda transparente permitía ver el firmamento cuajado de estrellas y el abismo negro girando amenazador. El espectáculo era impresionante.

-¡Fabuloso! ¡Maravilloso! -repetía Durant, con unos ojos abiertos como platos-. Esos telescopios... esos paneles electrónicos... Las Pantallas... ¡Es magnífico!

-Ya puede serlo, con el dinero que les costó a los contribuyentes --comentó Booth.

- No hables de dinero en estos momentos, Booth. Resulta tan mezquino ante una obra tan inmensa.

Katherine Mac Crae había avanzado hasta el centro de la sala. Vagas figuras se alineaban a lo largo de los paneles con una apariencia casi humana.

-¡Hola! -grito-. ¿Pueden oírnos?

Ninguna de las figuras se movió. Vincent se aproximó a la doctora para informar.

-Parecen ser una especie de robots, aunque carecen de sistema de comunicación. No entiendo la causa de por que los construyeron tan primitivos, aunque he oído hablar de algunos así. Para mí resulta aterrador.

Las desdibujadas figuras que continuaban trabajando en los cuadros de control fascinaban a Kate. A aquella distancia la similitud a seres humanos era muy intensa, y los hubiera tomado como atales a no ser por lo rígido de sus movimientos. Empezó a caminar hacia ellos, pero se vio detenida por una mano sobre su hombro.

-Quieta, Kate, hay algo mas ahí -dijo Dan.

El propio Vincent se sobresalto ante el descubrimiento, escondiendo sus ópticas bajo el casco protector en un movimiento reflejo.

Una masa formidable se deslizaba hacia ellos, resultando más aterrador dado el silencio con que se movía.

Era un robot gigantesco, de un tamaño semejante a los que se utilizaban en la Tierra para trabajos rudimentarios y que requerían gran potencia; pero por la forma en que se dirigía hacia ellos, Holland dedujo que estaba dotado de alta capacidad mental. Robots de tal fuerza y con libertad de

movimiento estaban totalmente prohibidos en la Tierra, por el riesgo que ello implicaba. Que tal ley había sido ignorada en la "Cygnus" era evidente.

Tenía una sola óptica en forma de media luna que dividía en dos su cabeza cónica. El visualizador brillaba ahora con un color rojo intenso, el mismo con el que estaba revestido todo el poderoso cuerpo. Su actitud era tan amenazadora que el grupo empezó, a retroceder hacia el ascensor.

Vincent se situó entre sus compañeros y la amenazadora figura. Apenas a un metro de distancia, la máquina roja se detuvo

como examinando a su oponente, calculando la fuerza potencial que podría oponer.

Con los laser estropeados, el pequeño robot ofrecía una magnifica lección de valor. No retrocedió un milímetro, aguardando impasible lo que pudiera ocurrir.

-Es inconcebible --murmuró Durant Una nave flotando en el espacio con esa cosa al mando.

El monstruo se detuvo a girar la cabeza para observar a quien había hablado.

-Una suposición un tanto temeraria, doctor Durant, sobre todo ignorando qué es lo que ha sucedido aquí.

-Vaya, después de todo habla comentó, Booth.

- No -respondio Holland mirando más allá del robot rojo-. Estoy seguro de que la voz no surgió de aquí.

-Observación acertada -continuó la voz--. Maximillian y mis robots sólo hacen lo que les ordeno, Y de la forma que me parece adecuada.

Holland rodeó al monstruo y se dirigió al fondo de la sala de mandos sumida en la penumbra.

Una figura humana, se destacó entre las sombras.

-Bienvenidos a la "Cygnus", caballeros y señora. Disculpen mis modales, tal vez un tanto exagerados al recibirles, pero deben comprender que tenía que tomar mis precauciones ante su nave, modelo que me es totalmente desconocido, antes de tomar una decisión. Incluso ignoraba si eran humanos o no. Cuando lo averigué, tenia el deber de seguir mostrándome receloso, ya que asimismo ignoro qué ha podido suceder en la Tierra desde que yo partí. Al fin y al cabo esta nave sigue siendo responsabilidad mía.

La figura abandonó las sombras entrando en la zona iluminada. Era alto, con barba, con el cabello casi totalmente gris. Hizo un gesto al robot, que aún continuaba amenazante, y éste se retiró a un lado, permitiendo que el misterioso personaje y sus visitantes se encontraran frente a frente.

-¡Profesor Hans Reinhardt! -exclamó Booth-. Veo que continua aficionado a sus apariciones teatrales,

-Y usted a mojar su pluma en veneno. Recuerdo haber leido alguno de sus artículos antes de que la "Cygnus" abandonara la órbita de la Tierra. Para ser un individuo que se gana la vida con lo que escribe, es demasiado poco piadoso. Pero, claro, tan sólo los derrotistas, Y los que hieren a los demás, llaman la atención del gran público.

-¿Cómo sabe nuestros nombres? -preguntó Holland, deseando interrumpir las frases hirientes entre ambos.

-Les observé desde que se aproximaron. Aunque no esperaba visitas en un lugar como este, no por ello dejo de estar prevenido para cualquier eventualidad.

La cara de Kate estaba muy pálida, con la emoción asomando a sus ojos. Si Reinhardt estaba vivo, era posible que su padre lo estuviera también.

-¿Doctor Reinhardt? -dijo Mac Crae con la voz temblorosa por la tensión.

-Mi querida niña, sé cuál va a ser su pregunta, y lamento profundamente causarle este dolor: Sí, su padre ha muerto.

La doctora acusó el golpe. Una cosa era considerar a su padre perdido en el espacio Y otra muy distinta tener certeza de su muerte. La mano cálida de Holland se posó en su hombro.

-Lo siento, Kate -murmuró.

-Un hombre de quien sentirse orgulloso -prosiguió Reinhardt-. Fue una dolorisima pérdida para mí. Además de un magnífico colaborador, fue un extraordinario amigo, el mejor de todos.

-¿Qué fue del resto de la tripulación? -preguntó Holland sin diplomacia.

-¿De modo que no consiguieron volver? -respondió Reinhardt con gesto dolido, como si esperara las palabras de Dan, pero no hubiera querido oírlas.

-No. ¿Qué quiere decir con "conseguir volver"?

-Cuando recibimos la orden de regreso, unos querían retornar la orden de inmediato, mientras que otros..., yo entre ellos, considerabamos totalmente absurda esa decisión. ¿Qué sabían esos estúpidos políticos de la Tierra sobre ciencia? Tan solo hablan de dinero, anteponiéndolo a cualquier otro asunto que no sea su ambición. Un político cualesquiera tomó la decisión de suspender nuestra misión, así, sin más consi-

deraciones. Fue entonces cuanto tomamos una determinación: Los que quisieron regresar, lo hicieron en las naves auxiliares; mientras que los que prefirieron quedarse en la "Cygnus" (su padre entre ellos, señorita Mac Crae), permanecimos aquí. Fuimos muy pocos, tengo que reconocerlo, tan sólo su padre, otro profesor y yo.

Se encogió de hombros, antes de añadir: -Y ahora soy el único superviviente. La puerta del ascensor se abrió súbitamente, apareciendo Pizer escoltado por varios robots armados. Al ver a sus compañeros, su cara se alegró de repente.

--¡Hola, chicos! --Saludó-- ¿Habéis visto el agradable aspecto de mis acompañantes ?

-Lamento que mis guardias no tengan mayor sentido de la amabilidad, Mr. Pizer -dijo Reinhardt sonriendo-¿Tiene la bondad de unirse a nosotros?

Después dio una orden seca a los robots que habían acompañado a Pizer para que se retiraran, cosa que hicieron de inmediato, demostrando un a ciega obediencia, Holland apuntó el dato mentalmente Para el

-No queremos abusar de su hospitalidad, doctor Reinhardt, pero tenemos problemas con el sistema de regeneración de Oxigeno de nuestra nave y necesitamos algunos repuestos. ¿Podría usted facilitárnoslos?

-Por supuesto, comandante. Tienen a su disposición todo nuestro almacén, aunque no sé si las Piezas que hay alli servirân para su nave. Al fin y al cabo es mucho más moderna que la "Cygnus» e imagino que alguno de los sistemas habrá cambiado.

-Puede ser, pero ya nos la arreglarernos.

-Estoy seguro de ello. Maximilliam les acompañará a nuestro almacén.

El robot inici6 la marcha hacia el ascensor sin que Vincent se apartará de su camino, produciéndose un curiosos enfrentamiento. El coloso empujó a su pequeño rival contra la pared con ánimo de aplastarlo.

- ¡Basta ya, Vincent! -ordenó Pizer-. Señor Reinhardt, diga a su monstruo que se esté quieto.

-No es el tono adecuado para hablarme en mi propia nave -repuso duramente Reinhardt- Al cabo, ordeno a Maximillian que cesara la lucha, para añadir en tono rnás arnistoso:

-A veces pienso que Maximilliam no es más que un chiquillo grandote, que no mide bien sus fuerzas. Imagino que desearan visitar la "Cygnus"...

- ¡Por supuesto! -dijo Durant apresuradamente-. Estoy ansioso por conocer sus sisternas.

-¿A qué es debido el campo antigravedad que hay en torno a la nave? -preguntó Mac Crae-. Es el fenómeno más extraño que he visto nunca.

-No se trata de un fenómeno, mi querida Kate. Desarrollé un complicado sistema para producir ese campo antigravitacional capaz de resistir las fuerzas más grandes. Le aseguro que me llevó muchos años de estudio y experimentación,

Booth examinó, el curioso aspecto de los robots que manipulaban los tableros de rnandos.

 

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